Acuaponía: orgánica por naturaleza

Una definición simple de acuaponía es “la combinación del cultivo de peces -o de otros animales acuáticos- es decir la acuicultura, con el cultivo de plantas en medios inertes (hidroponía), en un sistema integrado, en el cual los animales acuáticos proveen los nutrientes para las plantas, y las plantas a su vez filtran el agua”.

Si bien existen diferentes tipos de sistemas acuapónicos, incluyendo los llamados NFT (Nutrient Film Technique – Técnica de película de nutrientes), los DWC (Deep Water Culture – Cultivo sobre agua) y los Media Based o basados en medios inertes para el cultivo, para mencionar los principales, dependen de un delicado balance entre los organismos que los conforman. Las plantas necesitan los nutrientes que generan los peces, y si el sistema es recirculante, los peces a su vez dependen de que el agua sea biofiltrada en última instancia por las plantas; pero lo que la mayoría de las personas que recién incursionan en el tema desconocen, es que los dos organismos visibles (peces y plantas) tienen una dependencia absoluta de los organismos microscópicos encargados de convertir los desechos orgánicos de los peces en nutrientes para las plantas: las bacterias nitrificantes benéficas. Todos conforman, como lo mencionamos permanentemente, un pequeño pero perfecto ecosistema cerrado e interdependiente.

Esto permite visualizar los retos que enfrenta la acuaponía, pero también las ventajas que ofrecen las plantas y los peces acuapónicos desde el punto de vista del consumidor. Sería nefasto para el ecosistema recirculante introducir cualquier agente que altere el mencionado balance. Si, por ejemplo, se pretende eliminar los insectos en las plantas con insecticidas agroquímicos, al hacer la inevitable incorporación al agua en el que viven los peces, estos los aniquilarían. Igualmente, si una afección de los peces se quisiese tratar con p.ej. antibióticos como se hace tradicionalmente en muchos casos, estos eliminarían la población bacteriana y los desechos no llegarían a convertirse en nutrientes, envenenando el sistema. En la acuaponía recirculante se corre permanente el riesgo de perder plantas o peces, o ambos, pues -a diferencia de la agricultura tradicional y de la hidroponía- solamente pueden manejarse sus plagas o amenazas con componentes naturales.

Es por esto que la acuaponía recirculante es, por obligación, absolutamente orgánica.